CARLOS CARMONA

Probadita de eternidad

31 de Diciembre de 2017.

Probadita de eternidad…

Empiezo  a escribir este blog como una necesidad de plasmar de alguna forma lo que he vivido estos días (y ya de paso si a alguien le sirve o se ríe de mis historias qué mejor…), cabe destacar que tengo una vida poco convencional: soy un bailarín de danzas orientales que enseña inglés en una escuela de idiomas, tengo un grupo de niños que hacen homeschooling a quienes asesoro en matemáticas e inglés, y por las noches enseño una de mis más grandes pasiones: danza oriental, y aunque realmente he hecho una versión muy propia de la danza que enseño, me gusta compartir mi transitar por la vida a través de la danza. En momentos distintos de mi vida he tenido la oportunidad de ser titular de 4º de primaria, y trabajar dos años en un preescolar.

Soy veneno, del que no tiene antídoto…

Vivo solo desde hace algún tiempo, proceso que ha tenido altibajos, por supuesto, y que no siempre ha sido tan estable como lo es ahora. Ahora disfruto mucho vivir y estar solo. Tengo aficiones que, a veces en lugar de acercar a la gente, pareciera que la alejo… me gusta cocinar, disfruto ir al súper y al mercado, trato (sin demasiado éxito) transitar al vegetarianismo, además de luchar contra la diabetes y mi fascinación por lo dulce. No profeso religión alguna. Me gustan los boleros de los años 50’s, y en general me gustan muchas cosas “antiguas”, muy alejadas de la música electrónica y los artistas de moda. Me refugio en la poesía de Jaime Sabines y en la literatura esperanzadora y enraizadora de Laura Esquivel, en la lectura fatídica de Schoppenhauer, en la crítica de Baudrillard, en la música de Liliana Felipe, en la interpretación de Amy Winehouse, en las voces de la Zabaleta y de Regina. También me refugié por mucho tiempo en el alcohol. También me gustan muchas tonterías… Amo el albur mexicano y todas sus posibilidades, me encanta Mara Escalante y sus personajes en “María de Todos los Ángeles”, me gusta la crítica social y satírica de “Los Simpsons”, me gusta ver tutoriales de cocina, y me encanta imaginar situaciones que nunca sucederían en la vida real, e imaginarme cómo las viviría una y otra vez…

También los jóvenes envejecen…

Llevo una cantidad considerable de años bailando, años en los que he tenido que aprender, reaprender, construir y deconstruir lo que sé y lo que no sé. Años en los que he estado muy arriba y muy abajo, también años en los que he querido abortar mis deseos de bailar, y años en los que he estado muy agradecido por todo lo que ha llegado. Definitivamente la danza es algo en mi vida tan importante como respirar para el cuerpo, como la paz para el espíritu, como la felicidad para un niño… como la sal en la vida. Empecé ya grande a bailar (ya se imaginarán en una ciudad pequeña todos los prejuicios con los que se lucha cuando un hombre quiere ser bailarín… ¡y luego de árabe!), pero eso nunca me detuvo, aunque algunas de las lecciones más importantes que he aprendido sobre la marcha son: no estereotipar, no dar por hecho nada, no perder la capacidad de asombro, no etiquetar y sobre todo… no escupas para arriba, porque se te regresa.

Yo vengo a ofrecer mi corazón…

En el territorio del amor nunca he sido el más inteligente, emocionalmente hablando… siempre tiendo a confiar mucho en quienes me rodean, aunque no siempre sea el más asertivo. Definitivamente poco asertivo. Y con los años me he ido dando cuenta, que la edad no tiene que ver con la madurez, ni con la inteligencia emocional, ni con un carajo. Se trata de crecer uno mismo para tener qué ofrecer, se trata de quitarse los miedos y los prejuicios con los que la sociedad nos dicta. Se trata de alimentar las esperanzas y las ilusiones, y luchar con muchos huevos para obtener las metas fijadas. Decía algo por allí que se me quedó grabado: Insista en construir desde el amor.

Hay dos días en la vida, para los que no nací…

Entre la infatuación y el amor hay muchas diferencias… ¡pero qué difícil es pensar con la cabeza, cuando la sangre fluye por otra parte del cuerpo! Si bien, el amor debiera ser conciliador y reconfortante, la infatuación arrasa con todo lo que hay a su alrededor.

Confundir el amor y la infatuación es algo muy peligroso (y lamentablemente muy común en éstos tiempos). Las probabilidades que del amor se pase a la infatuación son pocas, pero pasar de la infatuación al amor… es casi imposible.

Pero… hoy ya tengo sueño y les hablaré de eso la próxima sesión.

Abrazos!!!!


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